La temporada estival representa uno de los periodos de mayor actividad para el sector hotelero, pero también uno de los más exigentes desde el punto de vista energético. Las altas temperaturas aumentan la necesidad de climatización y elevan el consumo energético de los establecimientos, que deben garantizar el máximo confort a sus huéspedes sin comprometer la rentabilidad de su negocio.
En un sector donde la energía puede llegar a representar entre el 15 % y el 25 % de los costes operativos, la eficiencia energética se ha convertido en un factor estratégico. Reducir el consumo no solo permite disminuir la factura energética, sino que ahora también puede generar un beneficio económico adicional gracias al sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAEs).
Los CAEs son documentos que certifican los ahorros de energía obtenidos tras la implantación de medidas de eficiencia energética. Su principal ventaja es que permiten monetizar esos ahorros, generando una compensación económica que mejora la rentabilidad de las inversiones realizadas. De esta manera, proyectos que antes se justificaban únicamente por el ahorro energético conseguido ahora ofrecen un retorno adicional, reduciendo significativamente los plazos de amortización.
El sector hotelero cuenta con un enorme potencial para beneficiarse de este mecanismo. La naturaleza de sus operaciones, con un uso intensivo de climatización, iluminación, producción de agua caliente y otros servicios energéticos, ofrece numerosas oportunidades para implementar mejoras que permitan reducir el consumo, y la gran mayoría están cubiertas por fichas estándar.
Es muy común encontrar en el sector sistemas de calentamiento de agua, tanto para climatización como para calentamiento de piscinas, con calderas de gas natural, biomasa e incluso, en algunos casos que hemos visto, gasóleo. La electrificación de estos sistemas a través de bombas de calor por aerotermia permite mejorar la confiabilidad y la eficiencia del sistema, reduciendo los costes operativos en paralelo con las emisiones. Esta tipología de proyecto, muy habitual en el sector actualmente, está acogida por la ficha estándar TER100. Medidas de este estilo pueden cubrir hasta un 40 % del CAPEX del proyecto.
También es muy común contar con enfriadoras antiguas que necesitan ser actualizadas. Este tipo de proyecto se puede gestionar también como estándar bajo la ficha TER040, permitiendo recuperar hasta un 30 % de la inversión.
Proyectos más globales, como las renovaciones integrales de las envolventes, el cambio de luminarias a LED o la implementación de un sistema BMS para la monitorización y el control de la climatización y la iluminación, también son susceptibles de obtener CAEs. En particular, los BMS no solo contribuyen a una mejor gestión energética de las instalaciones, sino que los CAEs generados pueden cubrir hasta el 50 % de la inversión.
En el sistema CAEs, es importante contar con un partner con experiencia y conocimiento para que las empresas del sector no pierdan esta oportunidad de monetizar los ahorros correctamente. Actualmente, el sistema exige una rigurosidad en la solicitud que debe ser anticipada. Proyectos como los BMS requieren un conocimiento técnico que es fundamental a la hora de monetizar estos ahorros, que pueden llegar a ser de varios GWh.
La reducción de las emisiones a través de los proyectos de eficiencia resulta especialmente relevante en un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en un elemento diferenciador para el sector turístico. Los viajeros valoran cada vez más el compromiso ambiental de los establecimientos y demandan experiencias alineadas con criterios de responsabilidad y eficiencia. En este escenario, invertir en sostenibilidad no solo responde a una necesidad operativa o regulatoria, sino también a una oportunidad para fortalecer la reputación y el posicionamiento de marca.
