El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) avanza como herramienta fundamental para integrar la participación de la demanda, mejorar la eficiencia del sistema y avanzar hacia un modelo energético más flexible y resiliente. La información oficial para el segundo semestre de 2026 establece los siguientes parámetros para su funcionamiento:
- Periodo de prestación del servicio: Del 1 de julio al 31 de diciembre de 2026, lo que comprende un total de 2.358 horas.
- Franja horaria: De lunes a viernes entre las 8:00 y las 24:00 horas. Los sábados, domingos y festivos, la disponibilidad se limita a la franja de 22:00 a 24:00 horas.
- Requerimiento de potencia: El operador del sistema fijó una necesidad de 2.339 MW.
- Activaciones estimadas: De forma no vinculante, se prevén unas 21 órdenes, equivalentes a un máximo de 42 periodos horarios.
Las fechas clave del proceso de subasta, celebrado en mayo de 2026, fueron las siguientes:
- 14 de mayo: Fecha límite para presentar la solicitud de habilitación de proveedores ante el Operador del Sistema.
- 21 de mayo: Fin del proceso de habilitación.
- 27 y 28 de mayo: Periodo de envío de ofertas.
- 28 de mayo: Celebración de la subasta.
La subasta celebrada por Red Eléctrica (REE) el jueves 28 de mayo se saldó con 1.775 MW adjudicados para el segundo semestre. Esta capacidad cubre el 76 % del volumen requerido por el sistema y supera ligeramente los 1.725 MW asignados en el primer semestre del año. En esta convocatoria participaron 36 proveedores habilitados que ofertaron un volumen total de 2.413 MW.
El precio marginal resultante de la subasta se situó en 42,62 €/MWh de disponibilidad, lo que representa una caída del 34,4 % frente a los 65 €/MWh registrados en el semestre anterior. Con estas condiciones, una instalación con 1 MW adjudicado percibirá alrededor de 100.500 euros durante el semestre exclusivamente por mantener su capacidad disponible. Sumando ambos semestres, se estima que las empresas adjudicatarias recibirán unos 434 millones de euros en 2026 (256 millones en el primer semestre y 179 millones en el segundo).
¿Qué es exactamente el SRAD? Operativo desde 2022 como sustituto del antiguo servicio de interrumpibilidad, el SRAD es un mecanismo voluntario y retribuido gestionado por Red Eléctrica. Permite que los consumidores reduzcan temporalmente su demanda cuando falta reserva de potencia "a subir" en el sistema. No consiste en un corte imprevisto del suministro; las empresas conocen previamente las condiciones y participan de forma voluntaria tras acreditar capacidad técnica y telemedida.
Las activaciones del servicio cuentan con parámetros estrictos:
- Tienen una duración máxima de dos horas.
- Se permite un único uso diario por proveedor.
- Requieren un preaviso mínimo de 12,5 minutos.
- La oferta mínima para participar es de 1 MW, alcanzable de forma individual o mediante agregación a través de comercializadoras, lo que abre la puerta a pymes y comercios.
- La energía efectivamente reducida durante una activación se liquida de manera independiente al precio de la regulación terciaria aplicable. Como dato operativo, el servicio solo se activó una vez en 2026 hasta finales de mayo, ocurriendo el 28 de enero debido a un episodio meteorológico adverso.
La participación en el SRAD exige a los grandes consumidores una sofisticada estrategia de puja, donde comprender la fijación de precios es tan crítico como auditar los costes operativos. Las subastas se rigen por un modelo económico marginalista:
- Cálculo: El operador ordena las ofertas recibidas de menor a mayor precio hasta cubrir la potencia necesaria.
- Asignación y remuneración: La última oferta aceptada marca el "precio marginal" de cierre. Todas las instalaciones seleccionadas cobran exactamente este precio, aunque su puja inicial fuera inferior.
Para la industria, comprometerse a reducir el consumo implica un "coste de oportunidad", que incluye la pérdida de ingresos por paradas de producción, costes de rearranque, y posibles mermas de eficiencia. Dado este impacto, la intuición podría sugerir ofertar un precio alto para garantizar rentabilidad. Sin embargo, la mecánica marginalista prima el entrar en el servicio: al enviar una oferta baja, se maximizan las probabilidades de adjudicación, cobrando finalmente el precio de cierre que suele compensar dicho coste de oportunidad.
A esta ecuación se suma un cambio regulatorio impulsado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC): la regla de tolerancia al gradiente del coste. Para evitar que un pequeño bloque final encarezca desproporcionadamente el coste para todo el sistema, REE tiene potestad para rechazar ofertas superiores al final de la curva. Por tanto, buscar el margen máximo en los últimos bloques conlleva un altísimo riesgo de quedar excluido de la subasta.
Participar con éxito en el SRAD va mucho más allá del diseño de una estrategia de puja; exige un nivel técnico y de automatización elevado. A nivel regulatorio y técnico, la participación en los mercados de flexibilidad requiere una comunicación continua con Red Eléctrica a través del Centro de Control para el intercambio de previsiones, telemedidas y señales de activación, garantizando una operación coordinada y en tiempo real.
Para cumplir con estos estrictos requerimientos —incluyendo el preaviso máximo de 12,5 minutos—, la industria necesita desplegar una sensórica avanzada y sistemas de telegestión de alta fiabilidad. La reducción de la carga eléctrica industrial rara vez es una acción binaria. Por ejemplo, la intervención sobre un sistema de compresores de alta potencia no consiste en un simple corte de suministro (encender y apagar). Requiere un protocolo técnico riguroso que incluye la descarga progresiva de los equipos, el control de las presiones y la protección de los componentes mecánicos para asegurar que las activaciones no deriven en fatiga, averías o problemas durante el rearranque de la línea.
Esta elevada complejidad técnica hace imprescindible contar con un partner estratégico especializado, capaz de asumir tanto la integración del hardware de control como la interlocución técnica con el operador del sistema. Las empresas no pueden asumir estos riesgos en solitario.
Un socio experto como EDISON NEXT aborda este reto de forma integral:
- Auditoría e Ingeniería: Identifica las cargas realmente reducibles y define los límites operativos de la planta sin comprometer la producción, la calidad o la seguridad.
- Despliegue de Sensórica y Control: Implementa los equipos de medida y automatización necesarios para monitorizar el consumo en tiempo real y ejecutar las secuencias de parada de forma segura y pautada (como en el caso de los compresores).
- Interlocución y Telegestión: Gestiona la conexión bidireccional con el Centro de Control, automatizando las alarmas y garantizando que la respuesta ante una activación sea exacta y auditable.
En el actual escenario energético, consumir con flexibilidad tiene un alto valor económico, pero capitalizar esos ingresos de forma segura solo es viable cuando se confía la ejecución operativa a especialistas que garanticen la total integridad técnica de los activos industriales.
