El tejido empresarial, las administraciones públicas e incluso el propio usuario final tiene cada vez más la necesidad de encontrar nuevos caminos para abordar la transición energética. Por ello, a lo largo de este año se ha puesto el foco en implementar avances tecnológicos para incrementar la penetración de la energía renovable y limpia, así como monitorear los datos energéticos para su optimización.
Con el 2022 llegando a su fin, todavía la mayoría de las organizaciones no apuntan a un 100% de transición, según últimos informes. Aunque los niveles de transición energética de las empresas pueden diferir, sus tácticas de abastecimiento tienden a ser una mezcla de distintas opciones disponibles
Ante esto, Edison Next identifica las tendencias energéticas e impulsores de la sostenibilidad que marcarán el próximo 2023. En este sentido, la eficiencia energética, el alumbrado inteligente, las energías renovables y la captura de carbono serían las principales tendencias energéticas que señala la compañía.
De cara al tejido empresarial, hay dos tecnologías impulsoras clave. Por un lado, la eficiencia energética, con la que midiendo los datos y cambiando los hábitos de consumo se puede reducir significativamente el consumo energético. Y, por otro lado, la inversión en sistemas de generación basados en energías renovables, donde el autoconsumo fotovoltaico es la tecnología más madura.
Y es que si algo ha dejado claro este año 2022 es que la tendencia que venimos viendo en los últimos tiempos con respecto a la energía solar se consolida; debido a una mayor concienciación de que las energías renovables y, en concreto, la solar, es el futuro.
Asimismo, y en materia de sostenibilidad en las ciudades y parques de edificios, Edison Next resalta la implementación de alumbrado inteligente, así como sistemas de sensorización, que permitan visualizar los consumos energéticos y analizar los datos a través de Big Data; permitiendo ahorros económicos y energéticos.
La compañía también destaca el impulso que tendrán durante 2023 los proyectos de captura, uso y almacenaje de CO2 para abordar la transición energética y combatir el calentamiento global.
Sin duda, desde un punto de la sostenibilidad, la tendencia transversal para 2023 es una apuesta por la transición energética tanto en el tejido económico y en las administraciones públicas como en las ciudades y en la sociedad en su conjunto para alcanzar los objetivos de descarbonización marcados desde Europa. Para ello, es indispensable que se opte, en la medida de lo posible, por recursos energéticos más sostenibles, verdes y limpios que contribuyan a un futuro verde.
